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lunes, 22 de enero de 2018

SOLO EN LA MADRUGADA


 Me pidieron la documentación muy avanzada la noche. ¿A qué se dedica usted?. Poeta, soy poeta. ¿Eso que es, replicó el guripa?. Una forma de no hacer nada y sufrir mucho, contesto... "Ni estoy bien ni mal conmigo; mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma está cautivo en su cuerpo".... Continúe, pero no beba más
Y seguí bebiendo.
 Hace mucho que no bebía mucho. La noche y sus extrañas composiciones de barra de bar. Mujeres sueltas, hombres desquiciados, drogas, poco rock and roll, menos jazz...¿dónde coño está el rock ad roll, dónde el jazz en esta ciudad de plástico?.. De vez en viene olor a  jazmín. Y a orines. 
Camino por las aceras y avenidas desiertas divagando, pensamiento insensato de fracaso como constante en mi vida.  
En eso el pellizco en el pecho reaparece y respiro profundo. Me gusta el frío de las tres de la mañana entrando por las fosas nasales. Otro patrullero pasa, esta vez a más velocidad y sin reparar en mi sombra. Al fondo de la calle un tumulto por cobro indebido. Asunto de deudas, seguro. Discuten y arremeten.
La nebulosa de ginebra crea en mi cerebro imágenes pasajeras. Es muy tarde, demasiado tarde para pasear por las calles donde se embozan los criminales del futuro. Dos gatos detrás de un ratón, un ratón detrás de un trozo de pan. Ojos brillantes entre las adelfas.
"Con esta envidia que digo, y lo que paso en silencio, a mis soledades voy, de mis soledades vengo". Oh, Lope.




                        




lunes, 25 de diciembre de 2017

SECRETÍSIMO

Uno de los inconvenientes de pertenecer a una asociación secreta es que no se lo puedes contar a los demás. La policía, por ejemplo, tiene cientos de secretas que todo el mundo conoce. No hay asociación en la historia que huela tanto como la poli. Una vez, en una detención, una brigada de montajes inciertos había tomado la calle secretamente. Jardineros, repartidores, un señor echando una carta en un buzón, madres con carritos de la compra, perros  orinando en las farolas. Todos eran policías secretas. El malo de la cuestión, argot policial americano hollywoodense, dobló la esquina de su calle y al ver el panorama, al olerlo, al vaya usted a saber cuantas cuestiones de percepción secreta, se dio cuenta que nada de lo que había allí tenía porqué estar. Así que giró y se largó avenida abajo mientras los policías deshacían sus disfraces en el enfado.
Esta mañana me han propuesto entrar en una hermandad secreta. Como sigue siéndola, no voy a explicar por entero a que se dedica. Para saciar su curiosidad, amigo lector, acaso sólo comentar que es de naturaleza sexual. He dicho que no a la invitación porque uno tiene su edad y  problemas añadidos que secretamente procuro controlar. La señora que me propuso el asunto se llama de otro modo, viste como no ha de vestir y se desnuda siempre oculta tras el biombo en una habitación que tiene en una casa secreta, normalmente vigilada por policías secretas que sospechan que una asociación de carácter secreto tiene o podría tener allí su sede secreta.