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sábado, 13 de enero de 2018

TOMATINA

Es sabido:
En todos los rodajes pornos circula zumo de tomate en abundancia. Los actores lo toman, así tal cual, recién licuado o de una marca de confianza. El zumo de tomate da buen sabor al semen, lo hace dulce, agradable al paladar, incluso menos espeso. El señor Damián lo ha oído y leído cientos de veces. Ha quedado con la dependienta que conoció el otro día y que le envía watsaps eróticos: estoy en la ducha, si supieras lo que acaricio, o, ....me gustaría que pusieras la boca aquí. El último y definitivo hace que compre dos kilos de tomates maduros: me lo tragaré dulcemente, explica
Han quedado a las cinco. Media hora antes se bebe casi un litro del rojo elixir. El señor Damián llega a la cita con la dependienta arreglado. Ella está exultante, viste una minifalda negra que le marca los muslos y tiene los labios pintados de rosa. Después de saludar y besarse suben al auto. Ya en el asiento del copiloto, sobrecalentado, el señor Damián siente los primeros pinchazos en la barriga. ¿Será posible?, piensa. Le dan gases, pero aguanta y disimula. Ella empieza el cortejo. Se detienen en un descampado próximo al castillo de la ciudad. Otro pinchazo. La cara del señor Damián se transforma. ¿Que pasa?. Las tripas han decidido estallar revolucionariamente. El puto tomate. ¿El qué?. Sale del auto corriendo y donde puede se baja los pantalones y los calzoncillos de estreno y evacua pura agua tomatil. Cielos. Y así, envuelto en tiras y aflojas, en retortijones pestilentes y huidas rápidas, el señor Damián ve frustrada su tarde de pasión con la dependienta, que atónita, ha estado a punto de decirle que el tomate, lo ha comprobado otras veces, da buen sabor al semen. 



lunes, 1 de enero de 2018

LA REINA DEL PORNO

La reina del porno se ducha siempre con agua fría. Habla a media voz y odia los focos. A la reina el porno no le gustan medias tintas, así que bebe tinteros completos. Tinta negra indeleble de la china. Pienso estos desbarajustes oyendo el sonido de caravanas en una autopista de infierno mata culebras. La carretera está llena de sierpes que escapan del fuego. Una chicharra huye de mala manera, es posible que cualquier pájaro haya intentado comérsela y, por diferentes cuestiones, pudo huir. Tiene herido el abdomen desde donde asoma un líquido intestinal que será frenesí de otros depredadores. Aún así canta, el aparato estridulatorio situado en los costados resiste tan catastrófica avería.
Mi reina del porno se enfrenta a todos cuando se convierte en mujer pantera. Dice llamarse Irena Dubrovna y arrastra una maldición ancestral, una maldición sujeta al albur de los acontecimientos: devorarme con prontitud. 
Sus labios rojos mojados me han destrozado durante la noche. Habla versos del poeta John Donne" Pero el pecado negro traicionó a la oscuridad infinita, a mi mundo, a ambas partes, y ambas partes deben morir...", ríe, gesticula, salta desde el cabezal a la colcha, por entre las arrugas de la sábana, en el agua del suelo. La reina del porno, una alegoría republicana inimaginable por los sicalípticos, una aberración del confort burgués, un desliz caliente de la muerte, forma parte de mí, intrínseca, inseparable, atornillada por garras de gel afiladas ......