Resulta que 85 personas repartidas en el mundo suman más dinero que todos los pobres de la tierra juntos. ¿85 personas contra 800, acaso 1000 millones?. Me rasco la coronilla. Hum. ¿Porqué, cómo, cuando amasaron sus prebendas?. ¿Cuantos cadáveres dejaron en el camino?. El maestro Santos Discepolo ya advertía que el mundo fue y será una porquería. Condiciones terribles coinciden en el orbe para que riqueza y pobreza sean la cara de una moneda blanda. ¿Manipulación?.... vaya mañana extraña de preguntas, considerando que aún tengo legañas, que los pájaros no cantan y que las nubes se levantan con destreza habitual.....
Imagino a esos 85 personajes abstractos colocados en fila india alrededor de un tótem. Realizan danzas de la lluvia Cherokee, utilizan plumas, turquesas, tambores, sonajeros y máscaras para la ceremonia... oh Manitú. Lluvia de poder inmenso, comités ejecutivos, jueces, fiscalías, policías, ministros, presidentes, banqueros, militares, sacerdotes. Lo terrible, lo fatídico, es que mil millones de pobres sigamos devorándonos entre nosotros en vez de descuartizar a los 85 bailarines. Algo falla en la estructura simétrica social cuando pocos enclaustran a muchos: ponga un desierto en su vida, una ruta, una jungla, un territorio hostil plagado de bandidos, un mar, una valla, un muro, cientos de soldados apuntando con fusil. Ponga una cárcel y otra más, un piso patera, una rambla para vender falsificaciones, más guardias, más cárcel, más pobres.... ponga un ataúd y un cigarro puro extraído de una plantación convertida en colectividad sin plus valía. Y muchas iglesias. Estas divagaciones (son la purga de mi corazón) las hago en calzoncillos la mayoría de las veces. Un botepronto jodido que se resuelve en confrontación conmigo mismo. Nada hay más tortuoso y fatigador que el desconcierto por el mundo al revés. "El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás". Pero.. ¿y los guerreros?....
El sol derrapa ya en la acera que veo desde el balcón.

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