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lunes, 15 de enero de 2018

TARZÁN DE LOS MONOS


Si les comento que una saga de novelitas alcanzó entre 1914 y 1947 la friolera de 56 traducciones a diferentes idiomas y tiradas superiores a los 15 millones de ejemplares, harán diana si contestan: "Tarzán de los monos".
Sobre 1912  E. Rice Bourrughs publicó la primera de las 26 entregas sobre el hombre mono. Bourroghs se inspiró en el libro de Kipling, (1894), "El libro de la selva" y en varios mitos próximos a Hércules. El escritor nunca visitó África, así que le tocó documentarse por doquier. Estudió las teorías de Darwin, aunque, cuentan, acabó defendiendo el eugenismo. Edward Rice encaminó a su personaje por el mito del buen salvaje, siguiendo la estela de Rosseau y el buen primitivismo. Rey de un paraíso perdido, se alzaba con tonos racistas sobre las etnias aborígenes inferiores, (la única tribu amiga eran los Waziri, que en la "lengua de los monos" significaba (¡como no!) piel blanca).
La historia perfectamente entramada, rápido fue captada por los productores de Hollywood y pidieron y encontraron la colaboración del escritor en la adaptación cinematográfica de "Tarzán de los monos", entre 1916 y 1918.


 En el cine, ¿que contar que ustedes no sepan?: 42 películas desde Jonny Weismuller hasta el autista Christopher Lambert. Historia ya plenamente manipulada y reescrita por los guionistas de la industria cinematográfica, (el autor imaginó a Tarzán políglota y el cine a Tarzán monosilábico). Tarzán con una Jane que nunca existió y con una mona, Cheeta, que tampoco.
Literatura, cine y cómics, (Burne Hogarth, 1911, 1916).... el gran simio blanco, eslabón perdido en la cadena de la humanidad, alimentado como Rómulo y Remo de animales salvajes, criado y educado en la naturaleza y con los dioses lares como únicos controladores de su extraordinaria adaptación al medio. Rupturista, detractor de la civilización como mal de vicios y de formas, Tarzán, de liana en liana, vuela por las junglas (imaginarias, irreales) de un continente virgen y espléndido.
La verdad, sólo tengo la mitad de las novelitas de Tarzán, (sigo buscando la colección completa). Taparrabos poseo, lianas también, cocodrilos a los que derrotar... está hecho,.... sólo me falta ensayar el grito gutural de llamada animal: Rajooooooooooooooyyyyyyyyyyyyyyy ¡¡¡¡¡ , así están las cosas. Maldición.


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