Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta onírico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta onírico. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de enero de 2018

SUEÑO

Desde un trampolín salto al lado del río. Cien espaldas mojadas pasaban pertenencias y sueños mientras desde la otra orilla dos Hummer les dejaban hacer. Vigilados en todo momento, esperaban el instante oportuno para, caso de contradecir sus órdenes, abrir fuego. 
Al caer por la rampa estrello mi culo contra un mamut congelado. Un mamut en perfecto estado cargado de carne y grasa, de colmillos curvos amarillentos y pestañas ovaladas. Cuando el descubrimiento llegue a las autoridades solo quedará el esqueleto petrificado. Grandes bloques de músculos repartidos a once dólares el cuarto. Estrellado, veo a los inmigrantes cruzar Río Bravo imaginando como los fantasmas de Johnn Wayne y Dean Martin aparecen borrachos antes de arribar a Ciudad Juarez. 
Despierto. La gente come filetes de mamut congelado. Los guardias esperan con fusiles cargados de munición. En la desbandada se escuchan disparos secos y la sangre semicoagulada fluye sobre las aguas del Bravo. 


jueves, 4 de enero de 2018

ONÍRICO


Apenas muere el día me vienen a la cabeza razones bestias para levantar el fusil que ya jamás levantaré. Ha sido sólo una impresión, ligera y vana, una leve ráfaga de mala idea sujeta al destino de la vida que va.

De todas las armas expuestas en mi personal conflicto, me quedo con las sábanas atadas y descolgadas por la ventana de la fortaleza hasta el foso. Sábanas azules anudadas unas con otras y dispuestas como escalas para fugitivos y amantes, tal vez ambos sean los mismos: amantes huyendo de amores evitando la ciénaga donde habita la criatura: el guardián del orden establecido.
 No  hagan mucho caso, estos delirios sólo son neuronas espejo del mundo onírico y cáustico al que me enfrento cuando cae la noche: cuatro horas de sueño maloliente lleno de insectos revoloteando alrededor. Así es el dolor hondo de uno, siempre latiendo en los adentros, siempre crítico, con mala baba........
Seguimos moviéndonos dentro del círculo trazado con tiza, nada, ni siquiera el viento de poniente, borra la marca. Círculos concéntricos que oprimen hasta el hastío.