Todos dicen que la explosión del volcán Tambora en indonesia provocó un inaudito cambio meteorológico aquél verano de 1816. Me hubiera gustado conocer a Polidori recitando Phantasmagoriana, escuchar la enorme tormenta que iluminaba el cielo negro de la noche en villa Diodati mientras lord Byron seguía castigando su hígado con brandy y Shelley, horrorizada por la voz continua del vampiro más elegante, intentaba sacar provecho a la historia de Prometeo. Mucho se ha hablado de aquellas dos noches en los idus de Junio: debían de haber sido càlidas, más una conspiración de cenizas hirvientes ahorcaron Cologny, en Suiza, enturbiaron las aguas del lago de Ginebra, tumbando árboles endiabladamente. (Aquella relación en la casa enverjada, la de Clair Clairmont, hermanastra de Mary y la de Byron, con Polidori de testigo siniestro, templò la pulsión sexual que se capta en las dos joyas universales de la literatura paridas entonces: Frankestein o el moderno Prometeo y El vampiro)..... Todos dicen que un rugido dentro del cráter en la isla de Sumbawa semejaba al aleteo de demonios y que miles de ellos volaron arrastrando piroclastos por todos los continentes, convirtiendo la luz del estío en tormentas de nieve y lluvias torrenciales. Sobre una mesa, en la residencia de Diodati, Polidori manuscribe... me hubiera gustado conocerlo.
Buscar este blog
Mostrando entradas con la etiqueta volcán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta volcán. Mostrar todas las entradas
viernes, 12 de enero de 2018
martes, 2 de enero de 2018
BAJO EL VOLCÁN
"Un
pinchazo en el pecho acaba despertando al tipo que dormita con los pies sobre
un cojín apoyado en una mesa baja de color caoba. Está tapado con una manta que
le da confort.
En televisión un reportaje sobre koalas y peleas sexuales
marsupiales parpadea en el centro del
comedor con persianas bajadas impidiendo ver las nubes oscuras, cenizas volátiles del volcán que hace una hora ha
entrado en erupción apenas a doscientos kilómetros de allí y que el viento de
poniente mueve, arrastra, extiende.
El
pinchazo en el pecho ha sido una mera reacción muscular, piensa mientras bebe
agua con pastillas ex profeso. A pesar de estar encerrado en casa, el olor a
fragmentos piroclastos, bombas ígneas,
escorias, gases, lapillis, inunda el ambiente. Koalas en televisión arañándose,
comiendo eucaliptos y trepando por los troncos del bosque arrasado.
El
volcán, que sigue expulsando lava cruenta, provoca un auténtico caos en la región. La
desbandada precede al pánico; las autoridades se ven forzadas a disparar contra
revueltas y saqueos. Un corredor marcado por especialistas militares trata de evacuar a la
población. Las emanaciones dificultan cada vez más todo procedimiento.
Cientos de personas caen asfixiadas por las calles. Diáspora de coches y furgonetas equipadas con ropa y
neceser de supervivencia.
Este pinchazo sigue, maldita sea, piensa, así que toma nitroglicerina sublingual
para el angor pectoris, la base de la lengua se pone ácida debido al citrato de
cafeína, siente mucho dolor, antes ya ingirió un betabloqueante.
Un
koala invasor reta al macho alfa y lo muerde casi a muerte, revolcándolo.
Afuera el cielo parece rojo y los disparos lejanos advierten de la algarabía.
Apoyado sobre un cojín reposa con la lengua hinchada, la respiración extraña, dolor
incesante. Definitivamente el fin del mundo comenzó hace un rato."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
