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jueves, 25 de enero de 2018

LIBROS

  Las fauces del dragón extiende el fuego aniquilador de princesas secuestradas: libros: nueve años de guerra entre aqueos y troyanos, la peste negra, "Canta, oh musa, la cólera del pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valeros...as de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves; cumplíase la voluntad de Zeus desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles'"

 15.693 versos en hexámetros dactílicos. Homero, ciego ya, en la mesa de una feria editorial. "Y entonces en la costera Chipre existirá un gran cantor, al que dará a luz Temisto en el campo, divina entre las mujeres, un cantor muy ilustre lejos de la muy rica Salamina. Dejando Chipre mojado y llevado por las olas, cantando él solo el primero las glorias de la espaciosa Hélade, será inmortal por siempre y no conocerá la vejez...". 
 Euclo viste un uniforme adecuado y vende retazos de frases igual que churros: porras, churros al estilo madrileño, churros japoneses, churros homéricos, libros, churros como libros.
 Vida y muerte, atrocidades, hogueras, miserias, autores, montones de letras revueltas, grafías, caracteres, fuentes, capitulares, ojos, cientos de ojos, manos arrugadas deshojando filamentos de madera, poemas, prosas, invenciones, mentiras, verdades...............
Libros en el corazón clavados cual saetas, que más da, uno es un profesional, no sirven las novedades novedosas,no sirven las modas, ahí detrás, en los recovecos ,están las páginas buscadas: Comala, Macondo, las áridas tierras esteparias, la tundra, los habitantes del otro lado, ....dúplicas. 
Y sin embargo, en ese proceder casual disfrazado de comercio, la muerte enseña su zarpa: buscaba la sabiduría y poco a poco renuncié a todo... a todo.





BOCATA DE CHORIZO

Como los sueños sueños son y pese a explicaciones freudianas, a las fases del mismo, a los ensueños y otras ilusiones mentales, cada uno es cada cual y todos derivamos nuestro cerebro hacia lo imposible durante el descanso. Conozco a gente que sueña con caballos que tienen dentaduras postizas, y a otros que bañan en sangre volcánica sus miserias nocturnas.
Últimamente sueño con bocadillos de chorizo. Sueño con panes crujientes,  rebanadas hermosas y rotundas. Sueño con su olor inundando el dormitorio, (tanto, que cuando me levanto aún persiste el delicioso perfume).  Con el globo terráqueo cortado a rebanadas, un mundo chorizo que cae en la profundidad del universo. Chorizo de cantimpalo o pamplonés, chorizo grasiento que supura manteca rosa en las migas del pan.
Como tranquilamente a bocados el trozo que arranco a dentelladas. La saliva garganta abajo desaparece entre las sábanas de mi cama. Sueño con una cama fileteada metida dentro de una masa tostada, una noche estrellada de fiambres brillantes,  charcutería porcina colgando en el azabache del cosmos.Sueño con la luna envuelta en tripa de piel y con una gota derramada como lágrima por la vía láctea. Una lágrima de chorizo que invade el firmamento.

                                   

IRREVERENCIAS

 Reconozco que siento una atracción irresistible e intelectual por la iconoclasia y la irreverencia. Pudiera parecer un defecto del carácter, en  caso del mío pudiera parecer una deformación cultural: no está bien ser intolerante. O pudieran ser ambas cosas, pero no me importa. Los símbolos son importantes en la relación de las sociedades porque se convierten en morales y repugnantes seres de control absoluto.
 El simbolismo deísta, el deísmo en sí, es una claudicación, una oclusión de la vieja aspiración libertaria. A través del icono (representación del poder) los sacerdotes, siempre togados y poseedores de la verdad que el libro les cita, (un libro que ellos manejan para poder manejar), venden nuestras liberaciones al orden armado: bajas pasiones, celos, miedos, sexo, concupiscencia, sabiduría, filosofía, razón, ciencia. El icono,  símbolo- dios, intenta controlar este progreso evolutivo. Por eso creo en la  caricaturización de los mesías, "elegidos" al servicio de una ideología ajena a la realidad. Decididamente la irreverencia, la mofa, aparte de ser sano ejercicio, pone en su sitio a lo sagrado. Tan vulgar y mundano.


miércoles, 24 de enero de 2018

BIG BANG

 Logré retroceder a través del universo en expansión hasta una diezmillonésima de billones de billones de billones de segundos. Estaba justo en el límite, en el momento súbito donde todo se hincharía y duplicaría su tamaño cada millonésima de millones de millones de millones de millones de segundo. Entonces vi lo que llaman el dedo de dios.
 Sólo un microscópico orificio ovalado perfecto, desde donde se puede mirar al interior. Y dentro, amigos, otro incandescente universo explota en dirección contraria hacia el mismo grado infinitesimal donde espera un microscópico orificio ovalado perfecto.


CARACOLES Y DESOBEDIENCIA

Es al pedir caracoles con tomate cuando hablo con mi contertulio. Recuerdo a Cosimo Piovasco huyendo de la mesa donde su hermana había servido comida en abundancia. Dicen que ponía colas de cerdo asadas como si fuesen rosquillas, que una vez había preparado suculento hígado de ratón convertido en paté, o que adornaba la coliflor con orejas de liebre junto a cabezas de cerdo con la boca abierta y una hemosa langosta roja sosteniendo en sus pinzas la lengua del cochinillo. Mis amigos, entre copas, me miran desorientados: ¿qué quieres decir?. Nada, en realidad es sólo una anécdota porque la protesta, negación máxima de Cosimo, su porvenir instantáneo, se precipita como consecuencia al no querer comer caracoles.
Battista, la hermana, los decapitaba y luego pinchaba  cabezas blandas con un palillo en los profiteroles, simulando una bandada de pequeños cisnes en la fuente brillante. Dicho así parece macabro. No lo sé, querido, es Italo Calvino el que lo escribe en el "Barón rampante": Cosimo decidió subir a los árboles y allí se encaramó para siempre, rebelándose contra la familia, máxima institución fagocitadora, igual que el trapecista de Kafka eligió su trapecio, o el señor Bartebly de Melville, la oficina. Formas de desobediencia suprema. ¿Subió a los árboles?. Sí, encaramado en ramas a los doce años. Pasó el resto de su vida y desde allí el mundo giró con él, nunca ajeno. Las invasiones napoleónicas, la revolución francesa... Que cosas tan raras  cuentas, no tengo ni idea del trapecista de Kafka, ni sé quién era Bartebly, ni, por supuesto, conocía la historia de Cosimo, lo que sí sé, no lo dudes, es que se me han quitado las ganas de comer caracoles. Y sorbiendo el último, bebe un trago de vino.



PAISAJE AFGANO

Veo una foto estupenda de Routers, Omar Shobani es su autor. Un policía afgano se parapeta tras un kiosco dónde una gran hamburguesa con ketchup arábigo muestra su esplendor. El policía viste traje de faena fabricado en Alemania, botas militares italianas y una gorra de plato que se encasqueta en su pelo ensortijado. Porta un kalasnikov. Agazapado, observa, repele o contraataca una acometida talibán.  La foto es magnífica: carne redonda sacrificada según los preceptos musulmanes, con queso, tomate y una hoja de lechuga. El pan redondo se supone blando y harinado. Dan ganas de agacharse junto al poli y dar un bocado a la réplica occidental. Comida estiércol cerca del infierno represión- acción de Kabul. Aquí, en la foto, la globalización ofrece todo su esplendor manipulable: unos ponen los muertos, los otros los medios para matar. Es más, unos ponen los heridos y los otros las medicinas para sanarlos. Es más, unos ponen las medicinas y los otros ayudan a los de más allá a que hayan suficientes heridos para sanarlos.   Hamburguesas en el paisaje árido de los kalasnikov y del Corán como santo y seña. Contaba no se quién que entre presbiteranos, luteranos, evangelistas, ortodoxos, cristianos romanos, judíos, budistas y musulmanes, los guerreros en aquella zona distraen de sus tareas a dios. Yo siempre he pensado, sin embargo, que dios no se distraía. La foto lo demuestra: ahí está, reconvertido en hamburguesa imperial de designio universal. Dios es la Coca-Cola, la Philip Morris, la franquicia de los bigmacs, dios es un perrito caliente, un capullo de amapola opiácea, un chute de vitamina antisoviética.
El poli afgano retratado luce limpio. Tiene barba canosa y una mirada de felino al acecho. Imagino que se sentirá cargado de razón. Y también imagino, sólo por imaginar, que se siente protagonista de un reality show televisado. Fotografiado. Manipulado.

HISTORIAS URBANAS

"Dedicado al gran Azcona y al buen Berlanga"
Una mujer pide ayuda en la calle porque su perrita se ha colado por las rejas de un imbornal. No sabe como se ha soltado de la correa, tal vez persiguiendo una cucaracha metió hocico y cuerpo hasta caer hueco abajo al pozo de residuales. La mujer está histérica, o parece estarlo. Lulú, que así se llama el animalito, es una perrita minúscula. Seguramente no tenía más que ojos saltones y seguramente era una perrita burguesa, rica, riquísima, de las criadas entre algodones, vestidos para invierno y baños de gel en verano.
Mientras alguien saca las rejas de un tirón y se asoma sin más con una linternita de llavero al pozo debajo de la acera, ella sigue sulfurada, atacada. Los pechos le suben y bajan en ese orden, regulares y prietos como alcachofas recién sacadas del bancal.  Viste una falda apretada que le remarca los glúteos y el abdomen. Hipa y solloza ante la presencia de un guardia municipal que  ha llegado al ver el corro de gente. El hueco es estrecho y pese a la linterna del guardia, mucho más potente que la del ciudadano voluntario, las palabras son las mismas: nada. A la pechugona la abanican y consuelan. Un menda con dos dientes de oro está a su lado. En el revoloteo del abanico aroma a pachuli pegajoso inunda el perímetro.
Aquí, aquí, grita aquél tipo casi a veinte metros, en otro de los imbornales. El guardia, seguido de la cohorte y de la afectada, llega hasta el lugar. Cuando miran abajo, al fondo del hueco oscuro ahora iluminado por el explorador, contemplan como a una rata grande le asoma un pedazo de pata de Lulú por la boca. Tuvieron que pedir una ambulancia porque ella se desplomó de la impresión. El menda de los dientes de oro no se separó de los pechos, y el guardia, resignado, sólo pudo decir, circulen, circulen. Abajo, la rata, pasado el sobresalto del deslumbramiento, terminaba de engullir a su presa disponiéndose a hacer la digestión.

SOSTEN DEL MUNDO

¿Sobre que se sostiene el mundo?. Euclides no duda: se sostiene sobre los hombros del Capital. Y el Capital... ¿sobre que se sostiene?... Sobre el caparazón de los BanquerosEuclides se rasca la coronilla y dice: 
y ¿debajo de los Banqueros¡¡sólo hay crímenes!!.



LA ENVENENADORA

Dolores Gálvez enviudó por tercera vez en Agosto del año cincuenta y ocho. La familia del interfecto puso en duda la naturalidad de aquella muerte, ya que, aunque repentina, había sido precedida de insufribles dolores en la persona de Antonio Gimenez, abogado del estado, marido licencioso de Lola, el cual, de seguir su meteórica carrera, hubiera llegado a ser procurador en cortes. Tres veces son muchas, incluso para las casualidades.
 A finales del siguiente mes Dolores fue detenida acusada de haber envenenado a Antonio. Las crónicas de la época cuentan que tras una minuciosa labor de la guardia civil (en los interrogatorios la molieron a palos), la reo confesó haber dado muerte por envenenamiento (arsénico en el café) a sus tres esposos.  Condenada al cadalso en febrero del año sesenta, se confirmó la ejecución en el penal del Dueso una mañana indeterminada del mes de Mayo.
 Dicen que en su paseo hasta el garrote mantuvo actitud soberbia y elegante. También dicen que tuvo tiempo para cartear con otro pretendiente o seguidor, pues sus delitos aparecieron en El Caso, creando legión de admiradores.
 Lola la envenenadora sintió como su cuello se rompía mirando con sonrisa rara a un cura de sotana que el estado "ponía" en auxilio espiritual. Dos minutos antes le había comentado socarrona: a usted le hubieran gustado mis cafés.


OTRO PLANETA

 Es magnífico saber que existe otro planeta con agua que perfectamente puede ser habitado. Kepler 22b se llama el susodicho y a todas todas, obtiene papeletas para la gran migración. En cuanto se resuelva el asunto del viaje vayan ustedes preparando las maletas. 
Lo primero será la logística, albañiles, ingenieros y material de obra por doquier. Lo segundo, un ejército que proteja a éstos de enemigos irreales o reales, (los enemigos siempre tienen dos facultades). Después, como no, habrá que llenar la cosa de iglesias, sinagogas y mezquitas. Para este menester habremos de reforzarlo con mas ejércitos y policías. Una vez efectuadas las obras pertinentes atiborraremos de coches, aviones, trenes, barcos, helicópteros y submarinos aquellas inhóspitas zonas. Con el agua de su hábitat se construirán presas energéticas. Como faltará material, poblaremos de centrales nucleares el territorio. Keppler 22b pasará a convertirse en un gran planeta habitado por gobiernos, militares, sacerdotes y especuladores arribistas. Contaminaremos ríos, mares, tierras y construiremos cárceles por doquier. Acabaremos, si la hubiera, con su fauna y flora, con su ecosistema y con sus primitivos habitantes. Todo esto que cuento sucederá en breve, en cuanto consigamos superar los 600 años luz que nos separan, que eso no es nada y a ti te encontré en la calle... una calle de la Nasa.