Me quedo con la entereza de los músicos cinematográficos del Titanic haciendo sonar sus violines en la eslora semi hundida del gigante. También con la cordura de los tahúres en la mesa de póquer, ...de esta mesa no se levanta nadie, a pesar que el barco haga aguas por todos sitios. Grandioso es el bebedor de güisqui que se sirve otra copa, hip, hip, mientras flotan sillas y alguna mesa en el naufragio. Es la filosofía de vida llevada al límite. El ahorcado antes de sentir como la soga le fractura el cuello gritando viva la vida, Gary Cooper enfrentándose sólo en las calles de Hadleyville a la venganza urdida mientras todos miran a otro lado. Fíjense en un acróbata casi retirado, saltando quince metros desde el dirigible Hindenburg, cayendo ileso, o el coronel alemán que camina entre las llamas del zeppelin, todavía con medio cigarro puro entre los labios, andando tranquilo para decir no pasa nada y caer en redondo muerto. Me quedo con los tipos que cabalgan en la noche agarrados a la barriga del caballo, al revés, que golpean al enemigo y se retiran para volver a preparar el ataque. Me quedo con los anónimos que pueblan las calles anónimas.
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lunes, 8 de enero de 2018
ANÓNIMOS
TRAGOS
El gato de Schordinger juega a cazar con el de Cheshire. El perro de Paulov, babas colgando, intenta morder al can de los Baskerville, un mastín que quiere aterrorizar a las almas en pena del suburbio. Ayer, en un prostíbulo cercano, el muerto revivido por Frankestein jugaba a los naipes con una furcia desdentada que bebía absenta sin compasión. El moderno Prometeo, iluminado por el soplo del doctor, acabó perdiendo los electrodos y cayendo por un tubo negro donde intentaron despojarlo de sus bienes. La noche cierra su cielo bronco, una panza de vaca negra con estrellas como pezones para ordeñar. Desde aquí, en la lejanía de las lomas escarchadas, oigo los tambores, el silencio quieto después, a los fusileros cuadrándose y montando sus armas. Presiento que apuntan. Sé que están fusilándonos, ahora, dos tragos más allá de la realidad.....
ATRACO DUDOSO
Queda poco, piensa con un arma de fuego en la mano. Se tapa la cara con una media panty que le desfigura el rostro. Entra a la par de un cliente. Quietos. Esto es un atraco. Procura no distraer la atención. Esa frase le produce una dilación momentánea, una pérdida de tiempo absoluta e ineficaz. No puede ser, la ha oído en el cine, la ha leído en novelas, la ha visto en televisión. Quietos. Esto es un atraco, tal vez hubo de decir arriba las manos, pero sonaba a película del oeste americano, o debería... todos al suelo. No, eso no. Suena a tricornio verbenero, a toma de parlamento, es anti autoritario. Pero los cinco clientes de la oficina bancaria, los tres empleados, permanecen inmóviles, prestos a recibir órdenes. El dinero, dice. No así no. Con autoridad, engolando la voz. La pasta, ja, sí, estupendo, voz ronca, de gangster. Y suena la alarma. Joder. Y se da a la fuga. Pero no ha cogido el dinero, debería haberlo asido tirando fuerte del saco que ofreció. O tenía que haber efectuado un alarde pistoleril montando el arma, enseñándola a diestra y siniestra.
Corre calle arriba desprendiéndose de la mierda de media panty. Si se hubiera enfundado un pasamontañas... a pesar del calor, algo profesional. En ese momento, un policía que le persigue grita: alto o disparo. Que vulgaridad, ¿porqué no dice alto o te machaco, alto o te dejo frito?... El caso es que, al volverse pistola en mano, se da cuenta que un relámpago sonoro, mordisco de plomo, le ha abierto un agujero en medio del pecho. ... y ahora, arrodillándose moribundo se preocupa ... ante esta circunstancia.. para morir....¿Que palabras usar?.
BREVE REFLEXIÓN POST NAVIDEÑA
El ciclo se ha cumplido. Las iglesias celebracionistas han quedado contentas: tuvieron su nacimiento, misas, gallos y gallinas, (no cluecas sino ponedoras), y tuvieron su oportunidad de orar urbi et orbe.
Por otro lado, las fuerzas laicas pudieron ampararse en mitologías y sociologías como base de la efemérides. El vulgo, entretanto, plantaba belenes con nieve, (en Israel no nieva), abetos luminotécnicos, y turrones de Xixona, que buen turrón. (Inciso: a la industria turronera Xixonenca le jode bastante que el turrón tenga procedencia árabe y catalana- antes de Xixona estaba Catalunya para horror del búnker de la barra azul -). También el pueblo, sabio como el primero de los necios, acaba contento y con bigotes de gambas clavándose en las encías. Consumo moderado, pero consumo. Hay que dar culto al estómago, beber, comer, y follar, (¿follar?, es navidad...), hasta reventar. Cólicos, borracheras, atragantamientos y gastritis. Total, que el mundo sigue su curso.
Esta invariabilidad casi cotidiana hace que, sin embargo, todo sea diferente. Este año, crítico de crisis disfrazada, las angulas han desaparecido y los centollos de granja todavía andan moviendo sus patas en los estantes del Carrefour. Jamón ha habido mucho jamón, que el jamón jamón tiene un stock importante: superproducción en la época donde todo cristo se lanzaba a criar guarros para descuartizarlos y colgarlos como a Benito Mussolini. Me viene a la cabeza, por asociación de ideas, la imagen de Franco mirando con lupa la foto donde la Petacci y Mussolini colgaban muertos bocabajo en la plaza Loreto de Milán. El dictador, cabrón como él sólo, diagnosticó sin inmutarse: están mal colgados. Y mal colgados están los días venideros. Salvo loterías o enamoramientos, el año abierto se presenta duro. Conflictividad laboral, endeudamiento supino, paro, enriquecimiento camuflado de la oligarquía emergente,corrupción, alienación.... Lo importante es poder contarlo.
Por otro lado, las fuerzas laicas pudieron ampararse en mitologías y sociologías como base de la efemérides. El vulgo, entretanto, plantaba belenes con nieve, (en Israel no nieva), abetos luminotécnicos, y turrones de Xixona, que buen turrón. (Inciso: a la industria turronera Xixonenca le jode bastante que el turrón tenga procedencia árabe y catalana- antes de Xixona estaba Catalunya para horror del búnker de la barra azul -). También el pueblo, sabio como el primero de los necios, acaba contento y con bigotes de gambas clavándose en las encías. Consumo moderado, pero consumo. Hay que dar culto al estómago, beber, comer, y follar, (¿follar?, es navidad...), hasta reventar. Cólicos, borracheras, atragantamientos y gastritis. Total, que el mundo sigue su curso.
Esta invariabilidad casi cotidiana hace que, sin embargo, todo sea diferente. Este año, crítico de crisis disfrazada, las angulas han desaparecido y los centollos de granja todavía andan moviendo sus patas en los estantes del Carrefour. Jamón ha habido mucho jamón, que el jamón jamón tiene un stock importante: superproducción en la época donde todo cristo se lanzaba a criar guarros para descuartizarlos y colgarlos como a Benito Mussolini. Me viene a la cabeza, por asociación de ideas, la imagen de Franco mirando con lupa la foto donde la Petacci y Mussolini colgaban muertos bocabajo en la plaza Loreto de Milán. El dictador, cabrón como él sólo, diagnosticó sin inmutarse: están mal colgados. Y mal colgados están los días venideros. Salvo loterías o enamoramientos, el año abierto se presenta duro. Conflictividad laboral, endeudamiento supino, paro, enriquecimiento camuflado de la oligarquía emergente,corrupción, alienación.... Lo importante es poder contarlo.
HONGOS
Mis hongos favoritos en botánica son los cordyceps. Sobre todo los entomófogos, seres extraños que proceden de otro planeta. Fue en el cine cuando, quizás porque me dolía el cuello, giré la cabeza. Allí estaba, en la oscuridad parpadeante de segunda fila. Tenía la cabeza grande con forma de huevo y un sólo ojo. Dentro del ojo una piedra y dentro de la piedra flores. Se lo conté a mucha gente, aunque nadie me creyó.
Desde entonces me aficioné a la botánica, al estudio del mundo vegetal, y dentro de este mundo, inducido por el extraterrestre que estaba sentado aquella noche en la fila dos del cine, me especialicé en los hongos cordyceps....... Entomófogos, liberan esporas que penetran en el organismo de algunos insectos. A cada especie le gusta usar de hospederos distintos seres. Actúan sobre el cerebro volviendo loco completamente al infectado. Las hormigas rojas son muy listas. Cuando ven algún síntoma en sus filas, envían a las soldados y las expulsan de su sociedad para que el virus no prolifere. El caso es que el hongo se cría dentro del exoesqueleto del recepcionista, come de sus encimas, devora todas las partes y emerge como Allien desde las entrañas. Un tronco despiga de la cabeza de una polilla o una seta faloide desde el abdomen de un gusano. Lo dicho, a pesar de estar perfectamente estudiados, sé que son de otro planeta y que debemos de tener cuidado con su progresión. Existen más de 700 especies de entomopatógenos y al menos, cien géneros.
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domingo, 7 de enero de 2018
ANTIDISTURBIOS
Cuando un antidisturbio te golpea, te golpea bien. Ellos entrenan mucho. Sus porras elásticas suenan zíis sobre los muslos, clack en el costado y trasss en las corvas, punto ideal de carga. Ya saben que el bebop es un estilo de jazz al que los músicos, jóvenes de color, llamaron de esa manera porque en los disturbios era el sonido que hacían las porras blancas contra sus cráneos negros. Un antidisturbio tiene multitud de sonidos onomatopéyicos que aplicar, pero esto ni se me ocurre comentárselo cara a cara no vaya a ser que piense que le estoy insultando. Crass, tong, plof, uy, uy, uy. Mire usted señor antidisturbio, sea paciente y no me dispare con esa puta pelota de goma que me va a sacar usted un ojo. Pero nada, tunda, tunda. Lo que puedo asegurar, lo he vivido en persona, es que cuando usted o yo estampamos un palazo en sus cabezas, no se oye nada. Como todos saben, la tienen llena de serrín.
BAR
La barra del bar es estrecha y de aluminio. Limita hacia el este el salón, algunas mesas y sillas verdes. La barra suele estar habitada por personajes que provienen de la nada. Algunos resisten anclados al vaso, a sus codos y al paquete de tabaco. Surgidos ocasionalmente, hablan como espíritus en pena, dos cocacolas, dos quintos de cerveza y un vaso de vino. Ella, por ejemplo, sentada en el taburete, se confunde con el humo de la tortilla de patatas del expositor mientras bebe ron. Se ajusta la falda corta con un gesto mil veces repetido. Ora, otro habitante tose pidiendo coñac y prensa deportiva. Los habitantes, ya digo, son espurios, así que en medio del todo se evaporan por la campana extractora. Sólo quedan las botellas brillando al fondo y el tintineo de las máquinas traga perras. Un camarero de escayola intenta no moverse. Los habitantes de la barra suelen ser réplicas de sí mismos. Entre aparición y aparición, no tardan más de veinticuatro horas.
EL CLUB DE LOS ESCRITORES SUICIDAS
Hubo un día que los escritores suicidas se juntaron en el cementerio, donde todos los borrachos juegan al mus. Hombres y mujeres, arrebatados por la claridad de la guadaña, invirtieron el proceso de creación y decidieron, sin más, poner punto final a sus vidas. La lista es larga y usaron todo lo que tuvieron a su alcance: barbitúricos, morfina, arma de fuego, alcohol, agua, gas, venenos...:
Pavese se tomó diez somníferos que le pararon el corazón en 1950, después de su muerte le llegó la gloria literaria. Heminwway, a los 63 años, mientras descansaba en Idaho decidió poner fin a sus delirios volándose la cabeza. Mariano José de Larra, (mi admirado Fígaro), no soportó el amargo sabor del desamor y se disparó en la sien en Febrero de 1837. Jack London, (conservo un tomo con su ex libris, una cabeza de lobo nórdico) en 1916, cuando contaba con 40 años, ingirió una dosis extraordinaria de morfina. Tenesse Willians acabó con su hígado destrozado por alcohol y otras drogas en 1983. Podríamos seguir narrando cantidad de muertes parecidas, Virginia Wolf, Paul Celan, Alfonsina Storni, Joseph Roth, Kennedy Toole, Sylvia Plath, Maiakovski, Anne Sexton, Yasunari Kawabata, Horacio Quiroga, Stefan Zweig, Demóstenes, Thomas Chatterton, Primo Levi, Dylan Thomas, Reinaldo Arenas, Alejandra Pizarnik, Sándor Màrai.... y tantos que podrían llenar este folio virtual.
Pero quiero detenerme, como fisgón de este natural club, en tres curiosos casos de abandono drástico de la existencia: Uno es el conocido escritor Yukio Mishima, karateka, espadachín, samurai, ultranacionalista. El 25 de Noviembre de 1970, tras leer un manifiesto por la regeneración de la patria desde el balcón de la sede de las Fuerzas Armadas del Este en Ichigaya, se hizo rigurosamente el harakiri siendo decapitado, como marcan los cánones, por un cadete. Otro caso extraordinario es el de Emilio Salgari, al que tantos de ustedes habrán leído en su juventud. Ochentas novelas y cientos de relatos cifran la producción del autor de Sandokán, pese a lo cual pasó por penurias económicas. La locura de su esposa y el desespero económico lo condujeron en 1911 a rajarse el cuello y el vientre con un cuchillo en las cumbres del Val de San Marino. Y por último el famoso Empéclodes, filósofo patentador de la ley cósmica de los cuatro elementos. Harto ya de estar harto ascendió hasta el cráter del Etna y allí se arrojó para fundirse con el magma......
Bueno, el club de los suicidas no acaba aquí, pero es un territorio al que volveré otro día... quizás. César Pavese, al que ya hemos mencionado,lo afirmaba con clarividencia: el suicidio es un homicidio tímido.
UNIVERSALIDADES
En la constelación Draco se encuentra la galaxia Swift J6, dos sitios bastante lejanos. Allí un agujero negro se ha tragado una estrella, devorándola en sus adentros. Creo que podemos, es un decir, ver su brillo desde la azotea. Algunas estrellas acaban devoradas por las negritudes espaciales. Es cosa de la masa y la física, de las fuerzas gravitatorias, del universo en sí mismo, de la distancia que existe entre inteligencia y asimilación.
Cada vez que estos temas rondan a mi alrededor no dejo de pensar que ocurre con la estrella digerida, es más, tampoco sé que ocurre con el agujero negro cuando se autorevira convirtiéndose en un bucle opaco en medio de la nada. Tal vez precisamente la nada proceda de esas actitudes caníbales: masa estelar atraída, muerta a dentelladas, renacida en una pompa negra sobre el centro del tapiz galáctico. Una pompa es un blup, un blup la materia a punto de desintegrarse, big bang inoportuno, soplo aleatorio. Y todo esto, amigos, a cuatro mil millones de años luz.
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sábado, 6 de enero de 2018
COMPRANDO PESCADO
De buena mañana pido un kilo de boquerones grandes, con buena pinta. Me dice el pescadero: no contienen becquerelios. Un maldita sea se apodera de mí, becquerelios, seguro que otro parásito de nueva hornada nos invade. Le contesto.... joder lo del Anisakis parecía controlado. (Anisakis, precioso nombre para un devorador de abdómenes). Sonríe el hombre mientras abre en canal una merluza para una clienta con cara de pargo. No, hombre no, los becquerelios son isótopos radioactivos componentes del detritus nuclear arrojado al mar. Es evidente que el pescadero sabe lo que dice. Ha tenido que bregar con chapapotes, petróleos aceitosos, pienso adulterado pisciforme, invasores con venenos o parásitos repelentes. Ahora ha de controlar becquerelios. Estos boquerones son de bahía de Santa Pola, pocos isótopos pueden tener, pero por si las cosas, ya han pasado control sanitario determinado. Con los boquerones en la mano imagino que entre bequerianos y bequerelios hay una diferencia abismal. En prosa y verso. Honda como el alma maldita de las golondrinas radioactivas que volverán a tu balcón los nidos a plantar. Despido a mi amigo, que sigue esta vez envolviendo hueva de caballa roja en un papel de estraza inmaculado. Me tranquiliza otro informado cliente que camina casualmente por el mercado: no se preocupe usted, la cantidad de yodo es insignificante en estos lares, aunque según cuentan todo el asunto radioactivo puede tener incidencia en la cadena trófica. Coño, expreso con espontaneidad. Un poco antes de llegar a casa me paro en la ferretería de Juanito, colega de toda la vida. Juanito, por favor, véndeme un contador Geiger. Antes de ticarlo en caja mira con cara cómplice. Oye... ¿has comprado boquerones?. Y, claro está, digo que sí irremediablemente. De Santa Pola.
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