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miércoles, 6 de diciembre de 2017

LADOS

Cuenta Bioy que en el cine Grand Splendid le tocó en la rifa un perro chico y lanoso. Al día siguiente el animal desapareció. Le dijeron que posiblemente lo había soñado y desde entonces, sin consideración alguna, quedó atrapado en este lado: en la lámina delicada de los sueños.
 Lo cierto es que otros somos presos ocasionales. Sin ir más lejos, cuento la anécdota de Bioy porque me vino a la memoria su tardía lectura al ver en el espejo del ropero del dormitorio un perro chiquito lanudo apareciendo y desapareciendo.

 Imagino: ¿cómo va a reflejarse un perro que no existe?. Estoy convencido que allá donde está, Bioy me observó un instante mirando al perro extraviado. Luego, pluma en ristre, sacudió esa lámina delicada y se puso a escribir.



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