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jueves, 21 de diciembre de 2017

DESPERTARES

Mala mar y quince nudos de viento encorsetado en la cresta de las olas. Durante una hora acompaño con tranquilidad una cerveza y un par de libros. La terraza está vacía, aunque enseguida un trío de jóvenes  luce palmito y tatuajes. Refugiado en lecturas indómitas... ¿les hablo de la piel negra de un esclavo expuesta en un museo antropológico como curtido de especial textura? ...... asisto a su biofauna burguesa- urbanita .Estoy, he de decirlo, en una pecera privilegiada y me dedico a la taxonomía casual y aleatoria...... da para escribir cinco tratados de comportamiento....Desayunar, (es eufemismo) viendo imágenes que pueden atentar contra mi sensibilidad de espectador (ignoran los reporteros que mi sensibilidad hace años quedó descartada). Me refiero a la matanza efectuada por los insurgentes del Ejército Islámico en Irak . Hasta 1700 miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes ejecutados sin compasión.  Tipos arrestados, apaleados, arrastrados, tumbados en el suelo y fusilados sin excusas. Muchos con camisetas de fútbol, cadáveres con la cabeza reventada a ráfagas y moscas en la boca... ah, sí, las moscas.....
Los indios de la costa de Caracas cazaban gymnotis, anguilas eléctricas, una especie autóctona capaz de matar a cualquiera. Reunían todos los caballos y mulas que podían y  los llevaban a las charcas dónde eran atacados sin tregua por las anguilas. Algunos equinos se desplomaban y morían, mientras otros que intentaban escapar eran llevados de nuevo al agua y se ahogaban o sobrevivían porque las anguilas habían descargado 650 voltios sobre sus cuerpos..... moscas revoloteando en el lodazal suramericano a la luz de Venus....
Los cuerpos yacentes, abiertos en canal por proyectiles Kalashnikov....... tumbados en el promontorio de la tierra árida escupida mil veces por la muerte cruel, puta muerte asesina....... ¿en que varía su suerte frente a la de los caballos fulminados por sacudidas eléctricas?.....
Y en esas estaba, dentro de la pecera con una cerveza, cuando desde la mar revuelta caminaban fantasmas del pasado sin más hasta la orilla. Mejor sacudir los pensamientos y volver a la realidad. El sol pestañeando  y el viento de allende moviendo papeles en las aceras.



VAGUEDADES Y ALMA


El invierno irrumpe  a las seis de la tarde en una playa cualquiera, espigón de amores, posidonias y orines de espuma en la orilla.
 Así se improvisa: uno arma el colt, desenfunda, intenta volarle la sesera a los acontecimientos y ve sorprendentemente que ya no están, falsa alarma, han marchado con el viento de poniente que trajo temporal a la costa.....
Encima de los deltoides, (lleno de nudos), tengo pellizcos de dedos crujientes, de uñas de gel rotas, pellizcos que alivian la tensión de mi cuerpo. Hablábamos de dolores del alma, de vacíos, de sufrimientos indescriptibles. Esta claro que si no llego a esas profundidades no llego a ninguna otra: es necesario calar el fusil y adentrarse en territorios negros, espesos, junglas pobladas de alimañas dispuestas a devorarte, es necesario blandir la espada, el machete, cortar el ramaje... ¿qué sino?, ¿a dónde ir de lo contrario?... toda sería mentira, fugaz, solo fachada. 
Los recónditos territorios del alma, maldita sea: “El límite de cada dolor es un dolor mayor.” Pero quiero combate, quiero y necesito ese combate, esa batalla cruenta que librar.

 Es misión de nos, asesinos profesionales, entrar en  deliberaciones, interrumpir lágrimas o no, mejor beberlas, exhibir la técnica del sumiller, apreciar los taninos torpes de tanto llanto. Es de justicia tener esa oportunidad mientras el invierno irrumpe a las seis de la tarde en una playa cualquiera, espigón de amores, posidonias y orines de espuma en la orilla.......

miércoles, 20 de diciembre de 2017

SEGÚN EL MAESTRO TOMEO

Según el maestro Tomeo el orden natural de las cosas desaparecerá cuando el aire huela a marisco. No a jazmín ni a azahar ni a rosas, a mariscos. Y ocurrirá en la meseta central, a mil quinientos kilómetros del mar. Un ejército de cangrejos, langostas y centollos armados encabezará la invasión.  La guerra del orden natural de las cosas se revelará dirigida por crustáceos y seguida por una cohorte de orcas asesinas.

Según el maestro Tomeo. Amén.

CON DON RAMÓN, UN RATITO

¿Oyes ese olor?, dijo ella en el jardín. Don Ramón la contemplaba con cara de seta mientras dejaba caer agua en forma de lluvia desde la regadera al césped. Don Ramón elucubraba pensamientos, aforismos, sus greguerías a ritmo de patio de jardín, de bombín y de zapato de charol. 
Pensaba que las gotas nacen para estalactitas, pero caen sólo como mortales gotas. Igual que ella, aunque tal vez para ella había reservado en el promontorio de su imaginación disciplinar el papel de estalagmita, una bella y brillante estalagmita de cuarzo que, a veces, preguntaba por los olores. 

El plátano suena amarillo, contaba risueña inclinando la cabeza a un lado. En aquél jardín de petunias, manzanos, dos limoneros y un granado, habían setos enteros de margaritas. ¿Oyes ese olor?. Podaba don Ramón la hierba hostil, mala hierba nada amiga de la vida limpia. Su gato acechaba palomas torcaces y gorrioncillos anidados. Los ojos de los gatos le asombraban: parecían mirar por el ojo iluminado de la cerradura de la alcoba del misterio...............................
(Gracias a las greguerías vanguardistas de Gómez de la Serna) 


MI AMIGO FABULADOR

Hablo con un amigo que escribe compulsivamente noche y día. Además lo hace a bolígrafo, Bic si es posible, punta fina. Fuma como yo  y como si el mundo  fuese un cenicero italiano. El caso es que siempre relata. Poder de fabulación. 
Me cuenta que Buffon solo podía escribir vestido de etiqueta, con puños y chorreras de encaje. Y que siempre llevaba su espada al cinto. Mi amigo viste también muy elegante. En vez de espada, lleva pistola. "Me la regalaron en Tijuana, y llegó a la península ibérica tres meses después en barco pesquero, no me preguntes como, aunque si me lo preguntas, puedo decirte que hizo escala en tres puertos y fue disparada contra cinco hombres. Por eso lleva cinco muescas en sus cachas de nácar, justo al lado de la esfinge de indio que adorna en relieve la culata". Ya ven que es un tipo singular. Escribe con bolígrafos y cuando entra en estado febril debido a la necesidad imperiosa de narrar  fábula, aprieta con ganas hasta casi romper el papel. "Sueño con parecerme al polaco Jerzy Andrzejewski. Yo también tengo una novela escrita en una sola frase y sus primeras cincuenta mil palabras, diez mil más que las  Cruzadas de los niños, no están interrumpidas por signo de puntuación alguno.". Me dejan atónito sus historias aunque suelo contraatacar: "Pues que sepas, en 1786, el alemán Voguel inventó un sistema para encerrar en cajas portátiles ambas manos con el fin expreso de impedir la masturbación. A ese sistema le llamó infibulación". Mira perplejo tocándose la pajarita verde del cuello. "¿Infibulación?", "Ejem. ¿Pajas?, Extraordinario, tengo una idea, voy a escribirla. ". Y me deja con el bourbon con hielo tintineando en la mesa de la terraza solitaria. Veo como se aleja, con una nube de tabaco rubio sobre su cabeza. 


PASADO

La última vez que viajé en avión pensé que la mar de abajo se movía contra la popa de nuestra nave. No me gustan los pasajeros aeronavales por la cantidad de colonia que usan. Si en un vuelo barato intenta alguien pasar la página de un diario cualquiera, un vaho misterioso de perfume invade el pasillo hasta el hastío. Olores aparte imaginé mirando de rabillo las piernas a una azafata que hablaba con la butaca 36,  no estaba la cosa para entrevistas entretenidas.
 Un bache, turbulencia suave, me lo advirtió. Yo seguía pensando que aquella plataforma en el centro del azul de Tarragona era la base petrolífera moviéndose hacia el sur, mientras nosotros, casi con el intermitente de aterrizaje puesto, solo estábamos estáticos, suspendidos en la ingravidez absoluta de los ojos de la mujer india que bostezaba a mi lado mientras veía un bollybood espantoso en su portátil. Sonó diung,  el ruido correcto de los neumáticos contra la pista de aterrizaje. Y luego las turbinas adentrándose en el oído, hay que tragar saliva mientras disminuye el ruido hasta cero. 
Es indudable..., sin movernos del destino, todo había transcurrido al contrario. Después, en un descuido, volví a fijarme en la azafata que hablaba con la butaca 36. Sonrió amablemente, hacia atrás, claro. E es igual a mc al cuadrado, dijo al despedirme. 


CORAZONES

Dentro del útero nuestro principio de corazón es el mismo que el de cualquier gusano. Muta a corazón de pez, más tarde anfibio y reptil, para, sin más, convertirse en corazón de persona y de cerdo. Los dos son idénticos, músculos perfectos de bombeo, tira fibrilar enrollada sobre sí misma helicoidalmente. Entre un gusano y un cerdo la evolución ha querido desviarnos por senderos antónimos, de todos modos, como pueden sospechar, el interior de los seres no difiere mucho. Conozco a algunos y algunas que son auténticos gusanos, reptadores, procesionarios, babosos. Otros otras, ustedes lo saben bien, tienen corazón de pez, cerebro de pez y cara de atún, y los más, reptan entre dos aguas o se llevan perfectamente con porqueros, acostumbrados como están a dormitar en pesebres de inmundicias. Dentro del útero todo es relativo, universo definido y exacto de proteínas, vitaminas o elementos químicos que definirán quienes somos, a donde vamos y que malísima gente seremos. Mi corazón de cerdo, antes gusano, está herido de guerra. Una flecha rota de sioux combativo se clavó en el lateral. Por eso. 


martes, 19 de diciembre de 2017

BORRACHAS Y BORRACHOS

Mientras fumo un cigarro (volutas azules ascienden a los cielos del techo), dos moscas se entretienen en el círculo de lúpulo que ha dejado una cerveza en la mesa del bar. Borrachos y borrachas confirman la noche. El ocio consagrado a Dionisos, vigilante del ocio. En el mundo de las borrachas mucha minifalda y pantalón ajustado, mucho carmín y mucho labio sin perfilar…. Los labios de las borrachas saben a alcohol caro pagado por los borrachos. Y por las borrachas besuqueadas.
Llueve  en la ciudad, un chaparrón extemporáneo, no por las fechas, sí por el meteoro, ajeno al cardumen que se mueve por doquier. ¿Detrás de las borrachas solo frustraciones?, ¿detrás de los borrachos sólo borrachas con frustraciones, ¿detrás de las frustraciones sólo borrachos?... ¿y detrás?... ¿acaso tortugas filosóficas reivindicando el orden epicúreo de la noche troglodita capaz de fagocitar versos y palabras vanas?.....¿Qué coño hago aquí viendo beodos y beodas, que  hago aquí mirando a dos moscas libar el azúcar del lúpulo?. Las muy listas aguantan el chaparrón que ya tapona  imbornales. Fumo, sí, ya lo he dicho, cigarrillo malo al ritmo de la masa. Corderos de matadero cotidiano, idiotas presentes y futuros. Policías y barrenderos controlan suciedades y vómitos, manos y culos, palabras llenas de baba maloliente. Huele a orín bajo la lluvia, a escíbalos desparramados.
 Moscas libidinosas mordisquean glucosa seca. Me parecen más interesantes que la mentira y el teatro falsario que contemplo en este escenario. Fumo, sí. Espero, me mojo bajo el diluvio universal que parecía cernirse alrededor, mero espejismo espanta intelectos. Baco emana iracundia y palabras desarmadas. Bacantes, ménades, tíades, basárides, cerveza y vino tinto, animales salvajes sueltos bajo los soportales. Parezco Sileno montado en un asno en la retaguardia del cortejo. Tal vez mi carácter grotesco despierte burlas en los espectadores……..
¿Porqué corren frenéticos los borrachos y las borrachas unos tras otros?.... En el camino mojado cien mil urracas degolladas en honor al dios yacen olvidadas. Llueve, la tormenta imperfecta arrecia. La mentira también.


ZOOPATÍAS

Conocí a señora Asno el otro día. Me ha venido a la cabeza el vago recuerdo de su aspecto tintado. Tal vez este color naranja que inunda la ciudad me puso pensativo. Señora Asno es como muchísimas otras: pollino, jamelgo, cuatralba relinchadora. Tiene crines azabaches pintadas con una brocha enorme de tocador cargado de cosméticos. Y ligero porte adecentado por los tocados, gualdrapa cara de fino paño. He conocido a muchas Asno en mi vida. Y señores Asno, por supuesto. La línea parental de todos determina la especie. Pero hacía mucho que no hablaba con ningún espécimen. Ahora, tiempos modernos de rotondas, híbridos y disco bares, proliferan otras damas por doquier. Señoras Gata, señoras Perro, señoras Cabeza de Pez, (alta cualidad de progenie y abundancias), señores Macaco….. , Hipopótamos, y así toda una gama biodiversa y biodigerible.
Asno no le gustan los gorriones. La vi dando coces en el suelo. De haber podido, estoy seguro que los habría ensartado en un mondadientes de madera noble. Y habría enviado el cuerpo del ave a disecar. Porque a la señora Asno le gustan los palillos del suelo, los veladores dónde despotricar, las tiendas excelentes, los paseos interminables por hipódromos de consumo compulsivo. Una excepción hace que se moleste muchísimo:  los menesterosos envueltos en celofán de moscas verdes que piden en las grandes avenidas. En cada esquina de la urbe, sacos de moscas empaquetan a un pedigüeño. De buenas ganas, madame Asno pasaría del relincho al galope delante de tanto paquete inservible. Dos pobres por metro cuadrado es demasiado para ella.
Conozco a muchas familias de postín en el zoo. Nobles y bien cuidados los equinos (rama antropológica) comen alfalfa en las terrazas enseñando lo masticado, la encía llena de paja machacada, perdigones atropellados al hablar. Y beben. Como los señores Pez, pero con mayor insistencia.
La mañana, pues, se abre en canal. Ruido de transeúntes, muchos dispuestos a pasar el fronterín y adentrase en la jungla. ¿Qué hará a estas horas la cuadrúpeda?. ¿Lavará su dentadura con fino potingue?, ¿mirará su cara, acaso su cuerpo privilegiado de orondas lorzas?, ¿se sentirá la dueña del corral ante tanta familia Macaca, Colibrí, Pantera?, ¿agradecerá los servicios que presta el estado con tanta atención a los Asno? (alta alcurnia de pesebre).
En realidad no me importa mucho, el espectáculo está servido y don Sol ya ilumina sendas y veredas. Sin más, después de éstas letras, fumo un pitillo de hierbabuena y recojo mi celofán lleno de moscas verdes. Desde una esquina, la mía de siempre (orín y vómitos de borrachos), extiendo una mano y contemplo a los seres que deambulan alrededor. Los- las Asno aún descansan en sus cuadras.

DE CUANDO FRANCO COGÍA LA ESCOPETA

Descubro  una foto magnífica de Eduardo Matos. En ella Francisco Franco posa en medio de la campiña de la Encomienda de Mudela, en Ciudad Real. Alzado con su gorra y chubasquero le rodean perfectamente alineadas 4.601 perdices abatidas. 4.601 perdices que hicieron las delicias del dictadorzuelo y sus acompañantes, Eduardo Aznar, Fernando Finat, Cristóbal Martínez Bordiú, Alejandro Torrejón, José Ramón Mora Figueroa, el conde de Teba, Aurelio Segovia y Mora, y Fernando Terry. Oligarcas lameculos del régimen  compartiendo días de vino, sangre y gloria con el caudillo. La hazaña ilustrada tuvo lugar el día 18 de Octubre de 1959. Ya digo que la foto es algo más que una simple instantánea, Franco en posición firme rodeado de aves muertas. Miles de aves muertas, gozada terrible para la cohorte.
 Es significativa la escena, el encinar inclinado a su espalda y algún peón metido de refilón en el plano, tal vez por orden del mismo general, después de haber ordenado perfectamente los cadáveres en el tableau. Todo el orden de un régimen detrás del tono gris del fotograma. La sangre coagulada de las perdices, el día nublado, las calderas hirviendo agua y el pim pam pum de los cazadores. Caza abominable, ministros, presidentes, reyes, jefes de gobiernos, funcionarios, empresarios, obispos, peluqueros, policías, militares. Todos alrededor de la escopeta, del animal silvestre o criado, del coto o la veda, de la muerte en forma de perdigón y posta. Franco y sus escopetas. Un séquito repugnante pendiente  que todo fuera bien. Terminar cacerías para firmar penas de muerte,(«garrote y prensa», apostillaba los enterados a las sentencias que constantemente le presentaban), pasar del aire de las zarzas al paredón y las fosas comunes. De la perdiz asustada a la represión macabra. Franco y los suyos, siempre de caza. Aún de caza.