Buscar este blog

domingo, 28 de enero de 2018

REBAJAS

Estas rebajas solariegas  pueden adquirir piensos contaminados con dioxinas y dárselos de comer a pollos y cerdos. En la granja de Pepito ia ia ó, usted puede descuartizar a su vecino con un cuchillo ad hoc y echarlo a los comederos, igual que en Alemania echan toneladas de grasa no permitidas a los animales del corral de la muerte.
Corrales en las puertas de los bares dándole al cigarrillo, al hábito nicotinoide, peor hubiera sido prohibir el consumo de alcohol en locales cerrados. Usted puede fumetear en la calle pero no consumir priva. O puede pedir priva en sitios cerrados pero no consumir tabaco. Un cigarrillo, cigarro, plajo, truja, cilindro, pitillo, un fumando espero a la chica que más quiero. Ya saben: es cosa de hombres, como el soberano. Y de mujeres, y de ancianos y de niños y de la mona chita, enganchada que estaba al humo.
Granjas de animales absolutamente deshumanizadas. ¿Cómo humanizar el mundo de los seres inferiores?. Fíjense en los que andan en la opulencia: martillos de herejes, con sus copas doradas y sus tarjetas de plástico, con sus rayitas de nieve, sus putitas de salón búlgaro. Huelen a colonia cara. Huelen a crucifijo, incluso cuando cagan. Humo, animales, crisis, paro, pájaros muertos, apocalípticos señores  esperando una reacción en cadena. Estas rebajas  de a dos euros la prenda y uno el calzoncillo, la pipa con tabaco liado, la carretera repleta de pedigüeños, tunantes, trileros, pobres del mundo....
                



sábado, 27 de enero de 2018

LA BELLA DURMIENTE, VERSIÓN ORIGINAL

He hablado en otras ocasiones de los cuentos populares y sus orígenes. Naturalmente, también de Perrault, atemperador de versiones originales, primer gran dulcificador de las tradiciones orales. Giambatista Basile es el autor original de "La bella durmiente", un clásico que muchos de ustedes habrán contado a sus hijos a la luz tenue del calor hogareño. Puedo asegurar que siempre narraron la versión dulce del cuento, de otro modo, sus hijos hubieran tenido pesadillas obtusas.
Porque la princesita durmiente, Talia, no duerme, en realidad está paralizada tras haberse pinchado con una astilla envenenada oculta entre los hilos. Y descansa en una sala de un palacio enclavado en mitad del bosque. Allí es encontrada por un noble que no la besa para despertarla, sino que, maravillado, la viola hasta cansarse y se da a la fuga. La bella durmiente queda embarazada, dando a luz a dos gemelos llamados, en versión original, Sol y Luna, sin que por ello llegue a despertar. Un día el pequeño Sol chupa el dedo a su madre arrancando la astilla venenosa, consiguiendo que Talia despierte. Como quiera que el príncipe violador no ha dejado de hacer visitas a la ahora madre resucitada, la noticia acaba en los oídos de la  principesca, que, sin pensarlo, ordena detener a los vástagos y condenarlos a degüello, listos para servir en banquete al necrófilo esposo. Se ve que Giambatiste Basile no quiso añadir más crueldades e hizo que el cocinero de corte se apiadara de los retoños, sustituyendo la carne infantil por la de dos cabras sacrificadas. Como ven, y si no consigan esta fantástica obra de 1600, Perrault tuvo que dulcificar bastante el cuento. Aunque uno se queda con la versión original.




CONDICIONAL

No sé cuantas veces he salvado la vida. Nunca menos de cinco, diferentes circunstancias puntuales. Un retraso, una bomba a doscientos metros y no a cien, una bala caliente zumbando por la oreja como las moscas del verano, un cuchillo serrado volando en el aire. Eso y las noches oscuras del alma, las calles como grutas, con murciélagos colgados en los balcones.
 Otras veces he evitado acontecimientos refugiándome detrás de mí mismo, convirtiéndome en otra persona, escribiendo durante horas, leyendo, buscando párrafos que calmaran el ansia de vivir o de morir mismo. Ignoro las que he odiado, las cientos de ellas que amé conjunta e inseparablemente, como  piezas ajustadas de un mecano oxidado.
 Ahora, en la recta final, con el tiempo mordiéndome la nuca, devorado por todo lo que fui y no llegué a ser, fracaso crepitante, es en el refugio de la república de las letras donde me dejo reposar.



APLASTADOS

Entonces, en la cinta transportadora para el tratado de residuos aparece el cadáver aplastado por el camión de recogida de basuras. Es un indigente, un paria, un menesteroso que cayó, o que voluntariamente dormía dentro del contenedor.
Uno, a veces, para huir de las ratas se convierte en rata. Y acaba como Diógenes de Sínope, entre inmundicias revuelto. ¿Qué buscaba el tipo en el fondo del contenedor?. ¿Acaso hombres honestos?, ¿tal vez pensaba, emulando la definición de Sócrates del hombre como “bípedo implume”, en pollos desplumados?..... ¿Diógenes triturado por el automatismo de un camión robótico?......
 Dicen que uno es como su entorno físico inmediato. El mío, lo confieso, es un maremágnum desordenado de todo y retodos: libros, más libros, papeles, más papeles. Perfectamente podría acabar en el fondo de un cubo gigante de desperdicios y ser confundido con ellos, reventado por las palas giratorias del enorme camión que conduce al vertedero. “Cuando me muera echadme a los perros. Ya estoy acostumbrado.” 
El día guarda en su saco al sol. He estado, imprudentemente, leyendo un rato a Machado y sus historias sobre Alvargonzález. Absolutamente en el limbo de Morfeo ni siquiera aprecias mis caricias: "en las pequeñas ciudades las gentes se apasionan del juego y de la política como en las grandes del arte y de la pornografía, ocios de mercaderes, pero en los campos sólo interesan las labores que reclaman la tierra y los crímenes de los hombres"...... El día guarda su saco, sí. 
En esta placidez tórrida, paso hojas de versos. Me pregunto a estas horas, conozco el desorden que profeso (justo caos perfectamente clasificado), que misterios hacen que coincidan Machado, Alvárgonzález, un sin techo sanguinolento reventado, y la tarde diseccionada con bisturí de tinta.......



viernes, 26 de enero de 2018

ENCUENTROS EN LA PRIMERA FASE

En el momento de agacharme a recoger el capuchón del bolígrafo vi una sombra grande. Encima de mi cabeza un platillo volante zumbaba en suspensión. Miré a los lados y no había nadie, cosa nada rara, eran las tres de la tarde en el callejón que conduce a la puerta trasera del periódico. Entonces estoy sólo en la calle de redacción con un platillo volante fijo sobre mí. Pienso en correr, no me hubiera gustado ser abducido, he visto en muchas películas como examinan los genitales y te operan el cerebro.
 La nave espacial parece un huevo frito, de hecho, caso de abrir su escotilla, igual aparece un pollo chamuscado. Gira a derecha, luego a izquierda, se inclina, zumba de nuevo, gruñe un pitido.... me siento observado. Pienso y deduzco que nadie habita en el platillo, es el ovni mismo el ente, el extraterrestre, el allien. No debo de haberle interesado, suelta un pequeño flash fotográfico, dice ziuuuzìs, y sube a las alturas a una velocidad increíble.
 Entonces aparece detrás de los contenedores de la basura Amparo, una compañera fumadora empedernida que debe de haberse escaqueado. ¿Has visto la nave?, le digo. Me mira con cara de pocos amigos y murmulla algo inteligible. Enciende un cigarrillo negro y marcha mirando su celular. El rumor del aire suena... ziuuuzís.   


ESPERANDO EN EL AMBIGÚ

Dejándose llevar por la suavidad del licor, anís seco con agua e hielo picado, entretuvo su tristeza en las mesas de al lado. En este sitio, le habían advertido, no estará más de diez minutos. 
Una señora tomaba asiento al fondo. Pidió, creyó entender, cointreau. Aparentaba cincuenta y pocos, rubia teñida, de belleza innata. Sin dudarlo se levantó con su vaso en la mano y fue hasta ella. Encantado. Hola, le dijo. No sé que es lo que hago aquí, me han dicho que serán unos minutos, respondió. Te comprendo, yo estoy igual, (el camarero, atento, sirvió el cointreau).
 Habrá que brindar. No me gustan los brindis, nunca me han gustado. Como quieras, pero, ¿qué más da?, en esta situación.... Ella le cogió la mano, se la apretó, era evidente que necesitaba sentir alguien a su lado. ¿Y luego, a dónde iremos?. No me lo han dicho, en realidad todo es un poco sorpresivo, no imaginaba qué... ¿qué?. Pues que íbamos a estar así, tomando copas después de morir, esperando el siguiente paso. Yo tampoco, dijo ella, además, es mejor estar juntos. ¿Sabes?.... ¿Sí?...... Falta música. 


jueves, 25 de enero de 2018

LOS AMIGOS TE LEEN

Te leo, dice un amigo. Eso significa que entra en el blog y se atreve a comprenderte. Es difícil que los amigos te comprendan, sobre todo porque te conocen. Pero la suerte del escritor es poder ser otros, desabrochar la cremallera de su mente podrida y salir de sí mismo para enseñarse. Sé que en muchas ocasiones empeora la situación, pero al leerte o al leerlos, nos metamorfoseamos de renacuajo a sapo y de sapo saltarín a sapo parlanchín. Y todo, sin perder el equilibrio en la ciénaga. De ese modo, agradezco a los amigos sus lecturas. Deberías de ponerle al blog algo más de ánimo, fotos de tías en pelotas, por ejemplo. Lo comprendo, quizás también están, lo que pasa es que no sabes verlas, suelo contestar recordando a Dalí, la virgen y la balanza. (No me irán a decir, dijo el genio a un jurado ante su pintura, que no ven a la virgen. Los catedráticos estupefactos, contemplaban una balanza romana). 
Yo escribo balanzas romanas, asesinatos crueles, besos de papel y mala leche de vaca montañesa. Escribo mujeres desnudas, asnos muertos, suicidas de mentira y vírgenes putas. Te leo, dice un amigo con cara de fin de mes. No tengo un euro, le advierto, sabiendo la deriva de semejante conversación. Èl sonríe y vamos al bar dónde nos fían. 

FOTOGRAFIADO

Me aficoné a la fotografía paralelamente a la literatura. Imágenes, esas eran las claves mágicas que lograban transportar los sueños. Sueños vacuos o efervescentes.
 Deteniendo el alrededor, congelando el momento, robaba el alma de las cosas para fagocitarlas vorazmente. Puentes, árboles, pájaros, calles. Tragaba instantáneas que se convertían en otras, porque el ánima de las cosas es modificable y transmutable. Empero, siempre evité aparecer en ellas. Yo era el ojo, no el objetivo. Sabía que mi fotogenia era nula y que, definitivamente, aparecer en aquella quietud eterna, en aquella relativización, sólo me aproximaba más a la muerte.
 Últimamente salgo en algunas odiosas fotos. Miro mi cara de hombre mayor y veo el reflejo genético de mis padres, la muesca grotesca de sus óbitos en la mandíbula. Es la venganza del cromosoma. Las cejas arqueadas, la posición del rostro. Todos mis antepasados tenían ese rictus determinado, ese congelado gesto. Y así han ido transmitiéndolo generación tras generación. A partir de una época cercana al fin las caras se convierten en clones específicos, retratos subliminales de sus muertes, del limbo de la ausencia que nos espera. 
Acabo de romper una fotografía en blanco y negro. Es de ayer. Estoy sentado, con la mandíbula ligeramente ladeada. No es manía, una señora invisible con guadaña de tinta posaba a mi lado. Y eso no me gusta nada.


DE VIAJE

He estado hace un rato en Viking 1, en los cráteres rojizos como espuma que lo rodean, sin prisa, paseando por valles y los montes Pavonis y Tharsis. Grutas y escarpados barrancos donde perderme una tarde de Enero, cuando un ciclón amenaza las comunicaciones. 
Escribo ahora mismo esta crónica breve desde lo alto del Empire State, en el cruce de la quinta avenida y west 34. Escribo desde lo más alto posible mientras  recuerdo que en la mañana nublada de un sábado de Julio del 45, el coronel Willian Smith empotró su bombardero B25 entre los pisos 79 y 80, traspasándolos y logrando aterrizar en el tejado de un edificio contiguo. Murieron 14 personas. Cuentan que Betty Lou sobrevivió a la caída del ascensor desde el piso 75. De todos modos, ahora que me he colado en las alturas, intento buscar al rey Kong, que subido en la cima del edificio palmotea aviones hostiles, mientras trata de salvaguardar a la bella que podrá perpetuar su especie. Jamás había viajado tanto. De El Cairo a Montevideo, desde  Machu Pichu a los fiordos noruegos.
 Un paseo estelar simple me conduce hasta la luna. Blanca de ensueño, sigo caminos,  rutas ya señaladas. Veo satélites abandonados, masas de polvo estelar, Selene postrada entre sendas y veredas, abismos estáticos espaciales, silencio dañino.
 Con mi portátil ando por la vereda verde imaginaria de las llanuras de Naboo, donde el gran ejército Gungan luchó contra los droides de la federación de comercio. Llanuras verdes de Naboo que amé en otras vidas que soñé. Escribo esta crónica tranquilo, solitario, con  buen jazz de fondo. Y es que viajar por otros mundos con Earth- Moon Google, es todo un gustazo.


LIBROS

  Las fauces del dragón extiende el fuego aniquilador de princesas secuestradas: libros: nueve años de guerra entre aqueos y troyanos, la peste negra, "Canta, oh musa, la cólera del pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valeros...as de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves; cumplíase la voluntad de Zeus desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles'"

 15.693 versos en hexámetros dactílicos. Homero, ciego ya, en la mesa de una feria editorial. "Y entonces en la costera Chipre existirá un gran cantor, al que dará a luz Temisto en el campo, divina entre las mujeres, un cantor muy ilustre lejos de la muy rica Salamina. Dejando Chipre mojado y llevado por las olas, cantando él solo el primero las glorias de la espaciosa Hélade, será inmortal por siempre y no conocerá la vejez...". 
 Euclo viste un uniforme adecuado y vende retazos de frases igual que churros: porras, churros al estilo madrileño, churros japoneses, churros homéricos, libros, churros como libros.
 Vida y muerte, atrocidades, hogueras, miserias, autores, montones de letras revueltas, grafías, caracteres, fuentes, capitulares, ojos, cientos de ojos, manos arrugadas deshojando filamentos de madera, poemas, prosas, invenciones, mentiras, verdades...............
Libros en el corazón clavados cual saetas, que más da, uno es un profesional, no sirven las novedades novedosas,no sirven las modas, ahí detrás, en los recovecos ,están las páginas buscadas: Comala, Macondo, las áridas tierras esteparias, la tundra, los habitantes del otro lado, ....dúplicas. 
Y sin embargo, en ese proceder casual disfrazado de comercio, la muerte enseña su zarpa: buscaba la sabiduría y poco a poco renuncié a todo... a todo.