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sábado, 30 de diciembre de 2017

SOÑAR CON NORMA JEAN

Anoche estuve leyendo asuntos que para nada me consolaron. Repasar nociones sobre el hígado de Marilyn posee un no se qué, lo reconozco, pero mi carácter multidisciplinario tiene, a la contra, un que se no, y eso forma el carácter y obliga. El caso es que estuve repasando la autopsia desclasificada de Monroe, intentando descubrir en su estómago vacío y disecado, restos amarillos de la multidosis de nembutal que, ojerosa y sola, (la soledad de las diosas) engulló aquélla fatídica jornada. Sólo consigo andar removiéndome durante cuatro horas de sueño nocturno: las vísceras, pulmones llenos de agua, balas en la cabeza, barrigas abiertas en canal y otras zarandajas no me dejan en paz.
En medio del frenesí visceral aparece ella con su falda plisada al viento, sintiendo en el culo el aire caliente de la ventilación metropolitana. La cintura de Norma Jean ofrecido como manjar onírico es quizás una de las cinco mejores propuestas de la cultura occidental. Marilyn Monroe con los labios pintados de verde, bebiendo champán envenenado por la guardia pretoriana del presidente Kennedy.
Ciertamente las lecturas derivan hacia otro universo. Allí las tormentas eléctricas se mezclan con cuerpo embutido en un traje blanco, mientras su patólogo, el forense Nouchi, mira condescendiente mi locura provisional.


jueves, 28 de diciembre de 2017

MOSCAS


El agricultor fabrica trampas con botellas pequeñas de plástico. Perfora un lateral con minúsculos agujeros, introduce restos de bacalao seco en su interior y los cubre con agua. Después cuelga en ramas del frutal el habitáculo. Las moscas enseguida reaccionan, el perfume las atrae sin especulación posible. Y entran en la guarida desde las minúsculas puertas habilitadas. Una vez dentro, liban hasta el hartazgo. 
Las moscas tienen sólo una salida. No recuerdan desde dónde vinieron, ni analizan como salir. Por eso ascienden y chocan con el tapón azul del plástico y revolotean y caen extenuadas al pringue,..... y se ahogan. Así de simple.
Sobre estas variedades artesanales (botellas de agua llenas de moscas muertas colgando de perales y manzanos) hablamos ayer sin dilación. Mi extrañeza siempre va más allá. Los hemisferios cerebrales de las moscas responden a otros estímulos, nada que ver con la zootecnia al uso: estímulos nerviosos sujetos a genes determinantes. 
Yo se, lo he contado muchas veces, que la Drosophila puede desaparecer en las paredes de los botes de vinagre. Conozco también a moscardas azules que lejos de reventar contra los cristales en primavera, los atraviesan reduciendo su energía impactante y lanzando un órdago a la física común. Impactos de invisibilidad y mundos paralelos donde los dípteros vienen y van sin consideración.
De estas cosas hablábamos un rato. También del fin. 
 El fin es algo que sobrevuela diferencias como las moscas sobrevuelan el olor a bacalao pútrido. Aún así ofrezco resistencia, guerra de guerrillas, estrategias avanzadas de asalto al emboscado. Algunas veces veo que mis hemisferios cerebrales son similares a los de las holometábolas y levanto vuelo siempre directo al tapón azul de plástico para caer y perecer ahogado en el fanal biológico.....
No hay trampas posibles, todo brilla en la conversación de espumas. No muy lejos, si medito, un puñado de moscas revolotean buscando salidas en los cristales.


LA METAMORFOSIS


La humedad empapa el cuerpo. El insecto que vive en mí aparece de repente. Kafka lo sabía, Kafka habitaba en su seno, era el mismo y repelente coleóptero que aprisionaba su alma.....
Esa tormenta interior asola el territorio con huracanes violentos. No sabría especificar si arranca toldos y tejados del músculo cardiaco o árboles y sendas sanguíneas, autopistas interiores dolidas.......
 Suena música, prefiero oír jazz tenue mientras el vendaval destroza toda la ciudad- pánico que invento. Dice Kant en su Critica de la razón pura: "dos cosas llenan mi mente con creciente asombro y perplejidad, y con mayor frecuencia e intensidad el pensamiento se concentra en ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí". ¿A qué responden mis leyes morales?, ¿acaso esa norma con mayúsculas no abate a la propia naturaleza?, ¿el caos absoluto, la catástrofe de los vientos machacando la condición de pensador atormentado....?......
Los pájaros invaden la escena. Mucho antes que ambulancias y equipos de socorro. Los pájaros se alimentan de carroña a semejanza de nosotros humanos.... pájaros carroñeros con picos llenos de vísceras, charcutería procedente del desguace......
Y entonces ya, sin más, la metamorfosis anunciada y tantas veces escrita, produce su efecto........




LENGÜETEO


Lenguas. Azules, rojas, naranjas. Bífidas, largas, cortas, hinchadas. Lenguas con musculatura hipobranquial colgadas del cabezal de la cama. Los pájaros revolotean con furia, les atrae el olor a nervio puro del trigémino proveniente del ganglio de Gasser. Una delicia que picotean poniéndolo todo perdido de sangre y briznas carnosas.
Cientos de lenguas cortadas secándose al sol. Y la mía también, estirada, tartamudeante, todavía llena de vaho, lengua caliente sonrosada con un pellizco de saliva negra......
Paso una hoja, y dos y otra más: "Tu lengua es el país de fuego donde no hay relojes, donde la palabra dura y difícil, da vueltas y vueltas peregrinando a trancos donde el salivajo mancha los manteles sin cortarle el paso". 
Extraña correlación de hábitats.  Desde "Radio Nadie" un blues ameniza el discurso del señor presidente de no se que fundación. Parlamentarios fundamentados en fundaciones, asambleas constituyentes, monarquías, alcaldías, despachos de recursos humanos. ¿Los recursos humanos son inhumanos?. 
Dice una de las lenguas colgadas... bla bla blá. Había oído antes esas palabras..... "oiga, señor, yo soy yo y diferente a usted. No puede pretender cambiarme a estas alturas, además, no miento nunca. Salvo cuando lo hago, claro". "Tu lengua es un tambor, la gran detonación que estalla en el silencio y no transige ante el dolor de muelas o ante el sueño". Lenguas desleales hablando en lontananza, soñando camufladas , convirtiéndose en gargantas desolladas, sin aire apenas, lenguas como gusanos de mediodía.... María Eugenia Caseiro lo escribe en un poema al margen del colgadero personal: 
"Cuando vengan a buscarte con la lengua desatada a siete grados en la escala de Ritcher, estaré plantada en la casmodia de negarme, en la feroz rigidez de la sordera para volver a la serenidad del hambre".



UNA BREVE HISTORIA DE AMOR

"Yo no quiero leer en los libros una verdad que poco a poco sube como un agua, renuncio a ese espejo que dondequiera las montañas ofrecen, pelada roca donde se refleja mi frente cruzada por unos pájaros cuyo sentido ignoro." Vicente Aleixandre

Leo una historia, la de ellos, arrebatados y exhaustos sobre un colchón mullido, demasiado blando para tanto ejercicio atlético. Varios detalles dan muestra de la locura relativa de los actos: sueñan en caníbal, que es una forma de soñar nada literaria: «Placeres espantosos y dulzuras horrendas»... otra vez el oxímoron clavado en el corazón.
Están relacionados apasionadamente. Cada vez que sale el sol o muere por el horizonte dejando el asta fina de la luna brillar y desprender canela sobre las estrellas, un cometa de hielo y protones sobrevuela sus venas. Incendian todo, piromanía exclusiva de paradojas. Las de Jevons, Galileo, la paradoja del hotel infinito, de la banda esférica, de la serpiente: Si una sierpe empieza a comer su cola acaba comiéndose absolutamente todo su cuerpo, ¿dónde estaría la serpiente, si está dentro de su estómago que, a su vez, está dentro de ella?..... ¿dónde entonces ellos?, ¿atrapados dentro de sí mismos, cada uno en el estómago del otro, cada cual en la garganta del amado, cada quién en el sexo bestial que los  subyuga y aniquila... reviviéndolos siempre?.
 Han estado cerca de la muerte alguna vez. Han rozado el miedo otras más. Eso los diferencia y une. Son personajes oxímoron. Figuras lógicas que usan dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión, generando un tercer concepto.
Y de la mano, paseaban a veces cual sombras grises por las alamedas. 


NIEBLA SEPULCRAL

Tomaba café tranquilo a las siete y media. Es  buena hora para el café y el viene y va de las mañanas. Ojeo la prensa, la leo, observo opiniones, faldillas, columnas. Entonces, sin esperarlo, he visto una nota necrológica con mi nombre y apellidos. "A...R....J....., fallecido antes de ayer, en paz descanse". La necrológica no tiene mayores adornos. Abajo, en minúscula cursiva, una brevedad: sus familiares, amigos y allegados lo tendrán en la memoria.
 La primera impresión que tengo al ver mi nombre  en el recuadro negro de un periódico matutino es mirar a los lados. Tal vez alguien esté fotografiando ese instante de estupefacción. Tal vez no. Salgo raudo a la calle. Pido una copa de chinchón en un bar vacío, (hace siglos que no bebía una copa de chinchón), y me la meto entre pecho y espalda, quizás estómago y esófago. Caminando por la acera no dejo de dar vueltas al asunto. Llamo por teléfono a mi mujer. Comunica. Llamo a mis hijos, comunican. Llamo a un amigo, comunica. Pienso y actúo: telefoneo al periódico, a la sección de obituarios. También comunica. Así que tomo un taxi. Cuando pueda por favor. Hasta la calle Detal, número 69. En el camino, un poco más relajado, tal vez por los efectos del anís, advierto que una niebla espesa se apodera de la carretera. Y sin más, sabiendo que la mañana era  soleada, temo lo peor. Por favor, aquí mismo, deténgase. Nadie  hace caso. Nadie se detiene. Nadie conduce, nadie, sólo niebla alrededor. Y el dulzor empalagoso del anís en la garganta.


miércoles, 27 de diciembre de 2017

LOS MISMOS

Que porqué se convierten las alamedas de la ciudad de uno en las de otra ciudad es un misterio. Caminando por las aceras suele ocurrir, el gentío detenido junto al escaparate de cualquier tienda en Madrid es el mismo gentío que está quieto delante del escaparate de cualquier tienda en Ginebra.
Cerca de la diagonal barcelonesa vi a una mujer a la que  había saludado en Vitoria. El caso es que vestía igual, con medias negras y gabardina beige. Sospecho que por las calles de las ciudades siempre circulamos los mismos personajes. Incluso los vagabundos sin techo que duermen en cajeros son los mismos. En París, al lado de una iglesia junto al Sena, descubrí a una pareja de borrachos que había conocido en Córdoba. Yo mismo experimenté el factor gentío de las ciudades y supe, viendo una final de la champions en una televisión de una gran superficie en Mataró, supe, digo, que antes había visto la misma final en aquella taberna irlandesa donde conocí a otra mujer de Granada a la que, con toda seguridad, había besado en los soportales de la plaza del ayuntamiento de Alicante. 

BOCAZAS

Tengo un amigo  en edad palmatoria. Bueno, en realidad tengo varios amigos en esa circunstancia. Está harto de repetirle a su mujer que en caso de muerte súbita, (a la muerte pacientemente conseguida llaman ahora súbita), haga el favor de cerrarle la boca. Ha ido a muchos velatorios y, salvo delicatessen del tanatopráctor, caso raro, los fiambres siempre tenían la boca dubitativa. Le comento que pensar en poses estéticas moribundas es un poco retorcido, pero contesta con autoridad: tío, mi boca ha de estar cerrada.
Lo comprendo, no en vano soy un charlatán extrovertido al que la boca le gastado más de una putada. Resecarse cuando menos lo esperaba, o doler, o hincharse a decir tonterías, o que me la partieran por un quítate allá esas ligas. Cosas de un bocabierta sin remisión. Ya saben que hubo un papa que murió por abrirla demasiado al beber agua. Una mosca revoltosa lo atragantó hasta la vida eterna. Como dice Galeano aquél papa murió de mosca, aunque es evidente que la mosca murió de papa. Tiene razón severa mi amigo. Los bocabiertas han sido siempre una calamidad para la humanidad, aunque el feudo machista aplaudiera enormemente a garganta profunda, verdadera paladina de las bocas abiertas. Me da igual la pose al morir. Me da lo mismo palmar empalmado que empalmar palmando. Boca y ombligo, ética y estética. Lo importante, digo yo, es poder contarlo. Y que corra de boca en boca.

REFLEXIONES A VUELAPLUMA UNA MAÑANA DE VIENTO

Con respecto a los lectores considérenme alter ego de Pennywise, el payaso al que Stephen King magnifica en It bajándolo a la boca de una alcantarilla para atraer a niños de seis años. El lector, goloso, atraído igual que el niño por los algodones de azúcar, dirá: se supone que no debo de aceptar regalos de desconocidos. 
Y de esa estúpida forma se acerca tanto como para rozar los predicados verbales. En ese instante Pennywise le arrancará un brazo. No se molesten ni enfaden, todo es una burla, un ataque sin control contra mí mismo. "No hay día que pueda pasar sin verter alguna frase contra mí". Eso, más o menos, decía Kafka, agazapado en su despacho con olor a tinteros viejos. Él llevó la burla al máximo exponente: fabricó un mundo propio con el que alimentar otros mundos, aunque en el fondo no fuese más que puro regodeo de miserabilidad. Kafka decide convertirse en kafkiano un día lluvioso de Praga, igual que yo me convierto en Pennywise una mañana ventosa de diciembre, con la mentira de fantasmas y aparecidos dando vueltas en los semáforos. Lo dicho:  sólo pretendo divertirme, unas veces asesinando a todos con historietas turbias o calamitosas  y las más, aunque no lo crean, matándome poco a poco.


martes, 26 de diciembre de 2017

CENA DE UN BORBÓN EN BOTSUANA, diario de un rey emérito

Se lo comentamos a la camarera: en el Pen ts'ao kang mu no hay ninguna entrada que haga referencia al pene de tigre. Según mi compañera se habla sin recato del uso medicinal de los huesos, sangre, carne, grasa, bilis, ojos, nariz, dientes, zarpas, piel, bigotes o heces. De casi todo menos de su pene, que ahora nos sirven en un plato ovalado demasiado moderno, adornado con verduritas y arroz basmatic. Huele bien y enseguida se puede cortar. Visto así, caso de no saberlo, no parece la polla de un felino, más bien las alas deformadas de cualquier ave. Es una buena recomendación para alterar la libido, y la mía, alterada ya por naturaleza, sólo necesita esta delicatessen para seguir fantaseando. Nos dan también un licor de alta graduación hecho con falo del mismo animal.    Hace unos meses, en una visita del doctor  Hsu, nos mostró otra verga, esta vez de ciervo. He probado cuerno de rinoceronte, (antídoto ideal contra la fiebre,  migrañas o forúnculos),  gónadas o pelotas de perro, de bonobo, (rebanadas con salsa son exquisitas), incluso el cochombro de mar, animal excelso cuando se prepara con idea. 
Sospecho, así lo comento, que la función eréctil alterada tiene mucho de mito y poco de ciencia, aunque conforme voy comiendo pedacitos de nabo de tigre, un escalofrío indeterminado recorre mi espalda. Durante la conversación ella no para de juguetear con el pié contra mis gemelos. Sus dedos acarician y, sin verlas, adivino que entreabre ligeramente las piernas para hacer tal ejercicio. Antes del postre, príapo real acude en mi pos y obtengo una muy decente erección para mi edad: entonces emito un rugido potente y miro sus ojos de tigresa voraz. Por cierto, mañana tenemos cacería de elefantes. Dicen que sus filetes son puro elixir.